Empezar el cuidado de un bonsái es fácil, pero mantenerlo sano no es tan sencillo. Estos son los errores más comunes:
- Regar por rutina. Toca la tierra y, si está seca, riégalo. Tu dedo es el mejor medidor. No es recomendable usar un calendario fijo para poner agua, porque el clima cambia y tu bonsái bebe diferente cada día. La tierra se seca rápido por el sol y el viento, mientras que otras veces se queda húmeda por el frío o la lluvia. Por eso, siente la tierra antes de usar tu regadera Bosari.
- Falta de luz. La gran mayoría de bonsáis necesita mucha luz solar; es su alimento principal. Por eso, colócalo cerca de una ventana grande o en un balcón.
- Exceso de agua. Si hay demasiada humedad, pueden pudrirse las raíces. Deja que la tierra respire un poco entre riegos para evitar este grave problema.
- No podarla por miedo. Empieza con pequeños cortes y de a poco. La poda da miedo al principio porque piensas que vas a dañar tu árbol, pero no es así. Cortar las ramas viejas ayuda a que la luz entre al centro del bonsái.
- No conocer la especie. Cada bonsái es diferente, infórmate sobre sus necesidades recuerda que cada especie tiene sus propios requerimientos. Busca información para saber qué abono comprar y cuando cambiar de maceta.
Cuidar un bonsái no cuestión de perfección, sino de observación y calma. Si le pones atención y paciencia, tu bonsái crecerá a tu lado.
Crea un lazo con tu bonsái para evitar fallos. Obsérvalo diariamente por la mañana al despertar.

