Bonsái

Cómo empezar paso a paso con el arte del Bonsái

Empieza paso a paso con el arte del bonsái.

Si te quieres iniciar con los bonsáis, pero te parece complicado empezar, en Bosari te damos la iniciativa y te acompaños en todo momento.

Lo principal es escoger un buen bonsái. Para quienes se inician, especies como el ficus, el junípero o el olmo chino son grandes compañeras de viaje: resistentes, agradecidas y perfectas para aprender sin miedo a equivocarse. No necesitas mucho más para comenzar; con unas tijeras de poda, alambre de modelado y una regadera de boquilla fina tendrás lo esencial para empezar a cuidar tu bonsái con atención y cariño.

Poco a poco irás conociendo los distintos estilos de bonsái, como el vertical informal, la cascada o el estilo escoba. Cada uno tiene su propia personalidad y descubrirlos forma parte del encanto de este arte. Te  recomendamos empezar con un prebonsái, es un pequeño árbol que tiene que pasar a bonsái. Es la mejor opción para iniciarte. 

En el bonsái, la paciencia y la observación lo son todo. No se trata de llegar rápido a un resultado, sino de aprender a mirar, a entender lo que el árbol necesita y a acompañarlo en su evolución natural. Cada pequeño cambio cuenta y cada cuidado suma.

En Bosari entendemos el bonsái como una forma de conexión con la naturaleza. Por eso trabajamos con materiales sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, cuidando cada detalle para que tu experiencia sea coherente con los valores de este arte.

Sabemos que elegir tu primer bonsái puede generar dudas e incluso un poco de inseguridad. Por eso te guiamos paso a paso, explicándote de manera clara cuáles son las especies más fáciles de mantener, qué tipo de maceta es la más adecuada para cada árbol y cómo influyen factores como el clima o la ubicación en su bienestar.

Uno de los aspectos más importantes, y a veces más temidos, es el riego. Regar bien es clave para el éxito. En Bosari te enseñamos la técnica correcta, cada cuánto tiempo regar según la especie y, sobre todo, a reconocer las señales que te da tu bonsái cuando necesita más o menos agua. Con el tiempo, aprenderás a entenderlo casi sin pensarlo.

También te acompañamos en las técnicas básicas de poda y modelado, explicando de forma sencilla la diferencia entre la poda de formación y la de mantenimiento, cuándo realizarlas y qué herramientas utilizar para que tu bonsái conserve su forma, su equilibrio y su salud.

Por último, hablamos del abonado y la nutrición, fundamentales para un crecimiento sano. Te ayudamos a conocer los distintos tipos de abono, los mejores momentos del año para fertilizar y cómo una nutrición adecuada se traduce en un bonsái fuerte, equilibrado y lleno de vida.

En Bosari, el bonsái se vive sin prisas, con cercanía y respeto. Porque más que cuidar un árbol, se trata de disfrutar del proceso, aprender de él y crear una conexión especial con la naturaleza, día a día.

Bonsái

Cómo mantener saludable tu Bonsái

Tener un bonsái es mucho más que cuidar una planta: es aprender a observar, a respetar los tiempos y a disfrutar del proceso. Si ya tienes uno en casa o estás pensando en empezar, es normal que te surjan dudas. Por eso aquí te dejamos unos consejos sencillos y prácticos para su cuidado.

Cómo cuidar tu bonsái, paso a paso

Dónde colocarlo y cuánta luz necesita

El lugar donde pongas tu bonsái es clave para su bienestar. No todos son iguales: algunos, como el ficus o la carmona, se sienten cómodos en interiores luminosos; otros, como los pinos o los arces, necesitan estar al aire libre para crecer fuertes. Por eso, conocer la especie que tienes marcará la diferencia.

Por lo general, un bonsái agradece entre 4 y 6 horas de luz solar directa al día. Evita los cambios de temperatura o  corrientes de aire. 

Riego y humedad: aprender a observar

El riego no sigue un calendario fijo, y eso puede generar cierto olvido a la hora del riego. La clave está en observar el sustrato y tocarlo con los dedos: cuando la capa superior empieza a secarse, es momento de regar.

Hazlo despacio, dejando que el agua empape bien la tierra y salga por los orificios de drenaje.

Es perjudicial es el exceso de agua como dejar que el bonsái pase sed durante demasiado tiempo. Si el ambiente es seco, pulverizar las hojas de vez en cuando.

Poda y forma: mantener su equilibrio

La poda es parte natural del cuidado del bonsái y no debe dar miedo. Existen dos tipos de poda al cuidar un bonsái.

La poda de mantenimiento consiste en recortar los brotes nuevos para conservar su forma.

Y la poda estructural, que se realiza en momentos concretos del año, normalmente en primavera u otoño, esto sirve para definir las ramas principales y darle carácter al árbol.

Nutrientes y abonado

Durante los meses de crecimiento, sobre todo en primavera y verano, el bonsái necesita un aporte regular de nutrientes.

Un abono orgánico o líquido aplicado cada dos o cuatro semanas suele ser suficiente para mantenerlo sano y vigoroso.

En invierno, el árbol descansa. Por eso, lo mejor es reducir o suspender el abonado y dejar que siga su ritmo natural.

Trasplante y raíces: renovar para seguir creciendo

Cada cierto tiempo, normalmente cada dos o tres años, el bonsái necesita un trasplante. Este momento permite renovar el sustrato y podar ligeramente las raíces, evitando que se compacten y dificulten la absorción de agua y nutrientes.

Una mezcla equilibrada de akadama, grava y turba proporciona un buen drenaje y favorece un crecimiento saludable.

Pequeños riesgos a tener en cuenta

Observar tu bonsái con regularidad te ayudará a detectar a tiempo posibles plagas como pulgones, cochinillas o araña roja. 

Evita también los cambios bruscos de temperatura y la manipulación excesiva.

El bonsái agradece la estabilidad y la calma. 

Consejos finales que marcan la diferencia

  • No reutilices akadama antigua.

  • Combina distintos sustratos según las necesidades de cada especie.

  • Observa el color del sustrato.